martes, 23 de febrero de 2010

Vagabundos # 3

Verano del ´97

Bajar y subir elevadores, hacerlo durante horas, pensando que tal vez no pare en el píso que sigue. Quedarse encerrado a veces. Esperar a que lleguen a sacarme. Esa vida de elevador, monótona y ascendente y descendente era, por así decirlo, mi manera de vivir en el verano del 97.
Justo el día en que cumplía 35 años, salí de mi casa con la idea de encontrar un buen elevador para subir y bajar durante las siguientes 6 horas. Los vecinos de los edificios en los que me meto me preguntan siempre lo mismo: que si soy el conserje, que si es mi primer día, que cómo me llamo. Me llamo Alberto, digo seca y sencillamente.
Esa mañana de verano en la ciudad de México me encontré con un edificio que jamás había visto, calle Uxmal, en la colonia Narvarte. Es curioso que nunca lo haya visto puesto que yo vivo en Palenque, a escasas tres cuadras.
El edificio por otra parte no tenía nada en especial: De siete pisos y revestido de azulejo rojo, verde, marrón y blanco.
Entré sin problemas alegando por el intercomunicador que era el cartero y así comencé. Bajar y subir toda la mañana sin preguntas, simple, monótono, ascendente…descendente.
Casi al empezar la tarde el elevador sube al séptimo piso. En mi fuero interno pensé, el último viaje en este edificio. Y subí, con la lentitud que tienen estos elevadores de los años sesenta. Se abre la compuerta de metal y en el suelo un hombre gordo yace, inerte. Durante los segundos siguientes sólo lo veo, ahí tirado, por fin la compuerta se cierra, pero no baja, sólo descansa, porque los elevadores eso hacen, reposan ante la inactividad.
No aguanté más, intenté tocar cualquier botón, pero, ufff, mi cuerpo no hacía caso, ahí abajo, en mis vísceras, la intuición gritaba, sal y ayuda a ese cerdo!!!!

Y lo hice, un cerdo bañado en vómito. En bata roja, pantuflas negras, yacía, sin más. Al ver su rostro me resultó familiar. Divisé al fondo una puerta entreabierta, supuse, sin dudas, que era su departamento.
Dentro, parecía una casa de abuelita común y corriente. Algunas fotos me llamaron la atención: Fotos de Elvis en cenas familiares, y en lugares turísticos jugando en la arena y no tan peinado como solía estarlo, fotos por así decirlo, demasiado comunes, sin ningún tipo de artilugios de la fama.
Buscando vasos para servirle un poco de agua al desgraciado encontré una que me pareció más que extraña y no sólo eso, mórbida: al querer sacar un vaso de un gabinete torpemente tiré el soporte de madera y todo se vino abajo, todo se rompió y una caja de madera cayó también, regando varias fotografías. Entre ellas la foto de Elvis con otro Elvis, y así encontré varias de Elvis y su gemelo, Elvis y Elvis de cinco años, de doce años, de veinte y ya.

Debajo de esa grasa había algo raro, cavilé. Estiré su piel como el niño negro en la película Hook hacía con Robin Williams. Y al igual que el negro yo también lo descubrí, no a Peter Pan, sino que al rey. Era Elvis de Sesenta años gordo y sin copete. El cerdo abrió los ojos, me miró y me dijo en un español raro y borracho… mátame…


Continuará

Volver al Futuro:
Hablar de películas de los años ochenta siempre nos aligera. Recordar las vacas de Montevideo y los gaznates que vendían en los cine en la ciudad de México, como odiamos a los Cinemex, un programa más absurdo que nostálgico.
Gabo vetó del programa a varios grupos: Radiohead y Pink Floys como ejemplo controversial.

Hemoos tenido un buen programa.

No nos importa ni el verano ni el invierno.


Ayer escuchamos:

1. Ceremony. Galaxy 500
2. Mistery Train. Elvis Presley
3. Oh dennis. Botellita de Jerez
4. Be My Angel. Mazzy Star
5. Juan Cocoliso. Los Xochimilcas
6. Sexy Bodies. Casino Shangai
7. Autosuficiencia. Paralisis Permanente
8. Capital Radio One. The Clash


Buenas noches vagabundos de la nada.

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